29 nov. 2011

No banco que sigamos bancando


River logró rescatar un empate frente a Rosario Central y algunos jugadores no mostraron su mejor estado. En un partido en que todos los ojos estarían puestos en los hinchas del millonario, dentro y fuera de la cancha hubo problemas. Todavía nadie es consciente de la situación que atraviesa el club y no ayudan a beneficiarlo.

Desde muy temprano, los simpatizantes fueron copando los alrededores del Monumental. ¡Ni el calor los detuvo! Una larga fila aguardaba a aquel que llegaba con ganas de ingresar de inmediato. De a poco, el templo de fútbol fue tomando color y los asientos iban siendo ocupados. Más de uno aprovecho para tomar sol y otros se resguardaban en los pequeños rincones donde había sombra. Muchas ojotas, shorts y muchachos mostrando su “lomo”, no dudaron en participar del aliento a River. Si viste alguna ojota volando, no es que estaba lloviendo ojotas sino que, los hinchas estaban fastidiados entre el mal juego del millo y el calor. Mala combinación.

En el primer tiempo, el equipo de Almeyda se durmió y puso en duda sobre su estabilidad futbolística. Un bajo rendimiento por parte de los pelados Aguirre y Sánchez hicieron que varios hinchas no estuviesen tan conformes con ellos como en el principio del torneo. En las tribunas se notó mucho nerviosismo, el mismo que hubo en el partido frente a Atlético Tucumán. Algunos, hasta se animaban a decir “El Monumental está engualichado”.

Al terminar el partido, no faltaron los aplausos y alguna que otra puteada pero eso llevó nuevamente a un acto de violencia dentro de las tribunas, esta vez le tocó a la tribuna de San Martín alta. Al grito de “¿Qué aplauden? ¿A estos muertos van a aplaudir?” empezó el batallón y los insultos entre hinchas de River. “Si no te gusta, no vengas a la cancha a putear y quédate en tu casa”, fueron algunas de las respuestas. Entre palabra y palabra, se fueron a las piñas y uno rodó por los escalones que, por suerte, no salió con heridas graves. Luego hicieron que se vaya de la tribuna y las discusiones siguieron pero sin violencia.



“¿Ahora uno no tiene derecho a opinar diferente que te vienen a pegar? ¿Qué tienen en la cabeza?”, se comentaba por ahí. Martín, el hincha agredido, por decir la verdad, sufrió golpes de la misma hinchada que llevan los mismo colores que los de su corazón. No se entiende a qué se aplaude a los jugadores cuando su rendimiento no es el mejor. ¿Los aplaudimos porque la última pelota pegó en el palo y casi era gol? Estamos muy equivocados si creemos que River va a ascender porque tenemos el mejor “aguante” y soportamos que hagan lo que quieran con la historia del club. ¡Basta del “hincha del aguante”! porque se asciende con fútbol, no con bancar al equipo. Una cosa es apoyarlos, estar con ellos y otra, muy diferente, es dejar que sigan manchando la leyenda. Un hincha, quiere ver buen fútbol no ver que los pibes de ahora quieren ser un “borracho del tablón” y no ven más allá de eso, no ven que River era un equipo al que todos le tenían miedo. Volvamos al buen fútbol y no dejemos que los hinchas de moda influyan en nuestra tradición.


Por Cinthia Acevedo

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